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El empleo de los implantes dentales dentro de la práctica de la Odontología ha supuesto un gran avance en este campo en los últimos años. Muchas personas se han beneficiado de este recurso, que permite sustituir los dientes perdidos sin necesidad de aparatos removibles (de quitar y poner) o sin necesidad de prótesis convencionales (que necesitan apoyarse en los dientes adyacentes).

¿Qué son?

Los implantes dentales son aditamentos (como raíces artificiales), creados para sustituir dientes ausentes o perdidos por cualquier causa, capaces de osteointegrarse (unirse al hueso) hasta el punto de convivir de forma sana y totalmente natural con el resto de los tejidos de la boca. Cada implante hace las veces de raíz artificial sobre la cuál se asentará la corona o prótesis dental. Actualmente están fabricados, preferentemente, de titanio químicamente puro.

Como la define el Dr. Jerián González Febles, Máster en Periodoncia e Implantes por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), “la terapia de implantes consiste en reemplazar un diente perdido, o que se vaya a extraer porque sea imposible mantenerlo en la boca, por un dispositivo médico (implante dental) que se coloca en el hueso y sobre el que colocará un diente artificial (futura corona sobre implante)”.

¿Qué personas son candidatas a recibir este tratamiento?

En opinión del Dr. Jerián González, “prácticamente todos los pacientes son susceptibles de recibir un tratamiento de implantes, dado que hoy en día, por múltiples razones, se pierden dientes, ya sea por periodontitis (enfermedad periodontal), por fracturas de los mismos, traumatismos, accidentes,…”.

Sin embargo, como advierte este experto, “también debemos tener en cuenta que actualmente muchos de nuestros pacientes están polimedicados y sufren distintas patologías sistémicas. Estas enfermedades, como la diabetes o la artritis reumatoide, si no se controlan previamente (antes de iniciar el tratamiento de implantes), pueden poner en riesgo el resultado exitoso de la terapia. Es más, algunas medicaciones, como los anticuerpos monoclonales o los bifosfonatos utilizados para el manejo de la osteoporosis, están contraindicadas con la colocación de implantes.